Trabajar en equipo, ¿por qué no soñar?, muchas realidades de hoy fueron sueños ayer
Por Teresa Deane Reddy – Julián Doyle
José Brendan Wallace oriundo de Venado Tuerto, Provincia de Santa Fe, el 21 de noviembre de 2008, fue elegido presidente de la Federación Argentina Irlandesa, entidad que agrupa a todas las Instituciones integradas por descendientes de Irlandesa que se hayan diseminada por el territorio Argentino y tuvo la gentileza de aceptar esta entrevista con The Southern Cross.
¿De donde provienen tus ancestros irlandeses?
Mi padre (Edward Wallace O’Reilly) nació en Multyfarnham, Co. Westmeath, el 09.04.1889 y llegó a la Argentina el 01.09.1915 en el buque “Oransa” que partió del puerto de Liverpool. Posteriormente se radicó en Pergamino, más precisamente en la casa de sus primos Leonard Wallace, a través de quienes ingresó a trabajar en el ferrocarril, donde conoció a Dennis McDonell O’Connor, padre de Dennis McDonell Fox de Pergamino, con quien entabló una estrecha amistad. Por razones laborales fue destinado a Venado Tuerto, y en una de las tantas reuniones de la comunidad irlandesa, se encontró con mi madre, Rosa Kenny Heavy, con quien contrajo matrimonio el 21.03.1928.
Mi madre era nieta de inmigrantes irlandeses, y sus padres John Kenny Casey y Cathleen Heavy Rourke fueron uno de los primeros pobladores que se radicaron en Venado Tuerto en 1885 en el campo que le compraron a Eduardo Casey, actualmente distrito de San Eduardo.
¿En Venado Tuerto formaste parte de alguna asociación?
Tenía 24 años cuando en 1966 (y hasta 2003) fui secretario de la Sociedad Argentino Irlandesa de Venado Tuerto, compartiendo la presidencia con Patricio Rooney y Luis O’Brien, dos pioneros de la comunidad. Con ellos organizamos el 1º encuentro nacional en octubre de 1968 y el 26º en noviembre de 1997 respectivamente.
Dos épocas muy disímiles, pero igualmente ricas en vivencias que no se olvidan fácilmente. Cuando uno rememora aquellos años, no puede dejar de sentir la lógica nostalgia por una época que anudó lazos entre nuestras comunidades. Lazos que todavía hoy perduran y que no debemos dejar que se desaten, sino ajustarlos cada tanto.
¿Cuáles serán las prioridades de su gestión al frente de la FSAI?
En primer lugar cumplir con los estatutos que rigen la entidad. Si bien toda conducción debe ser flexible (lo rígido se quiebra), no por ello debemos desconocer o pasar por alto algunas normativas que hacen al correcto desenvolvimiento de la institución. Mi objetivo personal es abrir el abanico, permitir que todos participen de las discusiones y no tenerle miedo a los cambios que puedan surgir a través de propuestas, especialmente de las que provienen de la gente más joven. Uno de los logros que hemos alcanzado (después de mucho tiempo) fue haber elegido a través del voto secreto a las nuevas autoridades, con la participación de todas las entidades adheridas a la Federación, y que luego en la asamblea se armara una lista única, a la que todos fueron invitados a integrar para trabajar mancomunadamente, por y para la comunidad. ¿Una utopía? Tal vez, pero muchas realidades de hoy fueron sueños ayer. Entonces ¿por qué no soñar? Si se trabaja con la mejor buena voluntad, tratando de hacer las cosas bien, todo se supera. Personalmente creo que estamos en condiciones de superarnos, y por sobretodo, de crecer y no quedarnos en el pasado (que no hay que olvidarlo), pero mirando siempre hacia adelante, poniéndonos al día con la realidad que nos toca vivir.
En segundo lugar, y esto es fundamental, abrirles las puertas a los jóvenes. No desestimarlos, sino más bien alentarlos a integrarse, demostrándoles confianza, ofreciéndoles nuestra experiencia y apoyándolos en sus emprendimientos. Los jóvenes de hoy saben cómo hacerlo y si se equivocan, que los errores les sirva para su crecimiento, no para su abatimiento. Quien trabaja siempre está expuesto a equivocarse, quien no hace nada no comete errores.
¿Se piensa una estrategia para reforzar la unidad de las asociaciones en el interior?
Esa pregunta está ligada a la anterior. Es una de las cuestiones por las que siempre hice hincapié desde nuestra asociación en el interior. Creo que se ha olvidado el interior. Todo se cocina en Buenos Aires, y ese objetivo quisiera al menos comenzar a revertirlo desde esta gestión. Hay comunidades en el interior que no existen para la Federación.
Por ejemplo, hasta hace unos años había una asociación en la ciudad de Córdoba que hoy veo inexistente. No sé qué ha pasado con ella. En la ciudad de Río Cuarto hay una numerosa comunidad que debe ser alentada para lograr su formación. Pero también están las ciudades de Mendoza, Resistencia (Chaco), Paraná, Mar del Plata, por mencionar algunas en las que hay referentes de nuestra comunidad pero de las que no nos hemos ocupado de organizar. Ese es un objetivo llevará su tiempo, pero hay que comenzar a trabajar en ese sentido. No debemos comportarnos como una comunidad en extinción. Todo lo contrario.
Hay mucha gente en el interior que hoy exhibe con sano orgullo su ascendencia irlandesa. No interesa en qué grado genealógico y qué apellido porta.
Lo primordial es que se reconozca descendiente de irlandeses y a eso debemos apuntar para su integración. Muchos se sienten cohibidos por esto, razón más que suficiente para que los alentemos a que se interesen por sus orígenes.
¿Cuál cree que debe ser el rol de The Southern Cross para la Federación?
The Southern Cross es una pieza clave y fundamental en nuestra comunidad. A través de sus páginas todos pueden expresarse. Ese es otro de los temas pendientes. Veo que hay comunidades que no hacen uso de esa prerrogativa. Tal vez porque no haya quién se encargue de comunicar al periódico las novedades que surgen, entonces hay que comprometer a los directivos de esa comunidad que “alguien” se haga cargo de esa información.
Hoy es mucho más fácil y accesible a través de internet, razón por la que no hay justificativo para que todas las noticias (por más ínfima que sea) no sea publicada en el diario. Al respecto, personalmente recuerdo cuando el P. Federico Richards era su director y le escribí una carta, allá por la década del 70, en la que le expresaba mi deseo de colaborar con noticias comunitarias. La respuesta no se hizo esperar. Publicó mi carta personal y todo el material que le había enviado en la siguiente semana 1 y desde ese entonces soy el encargado de las noticias de Venado Tuerto.
Cuando el P. Kevin O’Neill se hizo cargo de la dirección, a todos los colaboradores nos entregó una credencial. Hoy tengo el más grato y respetuoso recuerdo y admiración por estos dos sacerdotes capaces y con agallas. De manera que, más allá de las diferencias que pudieron haber existido, todas las notas eran publicadas, fueran éstas en pro o en contra, por lo tanto, The Southern Cross sigue teniendo un espacio para quienes gustan disfrutar de ese especial encanto que tiene la libertad de expresión, que el periódico siempre practicó en el marco del respeto y la corrección que debe tenerse para su publicación. Sin dudas, el rol que le cabe al diario, además de informar a la comunidad, es el de mantener unidas a todas las asociaciones, dándoles participación y difusión a la cultura argentino irlandesa en todas sus expresiones. Tampoco acá debe descuidarse las nuevas expresiones, la de los jóvenes.
Por ejemplo, ellos se ven identificados con los nuevos grupos o solistas de rock (U2, Sinéad O’Connor, Rory Gallagher, entre otros) sin entrar a considerar que esas expresiones musicales no se ajustan a la música tradicionalmente irlandesa, como pueden expresarla otros conjuntos o solitas (Altan, Danú, Téada, Lúnasa, Kila por nombrar algunos).
Entonces no debemos escandalizarnos cuando emiten su admiración por estos intérpretes. Al contrario, eso hace que Irlanda esté presente en todo el universo y particularmente considero que no es malo, sino que es algo pasajero y que debemos aprovecharlo para mostrar las otras expresiones de la cultura irlandesa y marcar los diferentes matices que ofrece cada uno.
¿En relación al Encuentro en el monasterio San Pablo, ya hay alguna asociación organizando el evento o aún no?
Todavía no se han designado los integrantes de la comisión encargada de su organización. Ahora hay una comisión trabajando en la organización de San Patricio, que como es sabido demanda un gran esfuerzo teniendo en cuenta que enero es un mes de vacaciones y solamente queda febrero y los 15 días de marzo, un tiempo muy breve para organizar el primero y uno de los principales eventos anuales de nuestra comunidad. Quienes participamos en estas organizaciones en las distintas asociaciones lo sabemos muy bien y la federación no está exenta de esa faena.
En cuanto a San Patricio, ¿como ve los festejos en el Bajo Porteño?
Es el boom comercial que encontraron algunos boliches porteños y los medios televisivos un medio para mostrar una lamentable catarata de barbaridades que no merece mayores consideraciones.
No hay que dar por el pito, más de lo que el pito vale.
Ese es otro flagelo que sufrimos los televidentes. Mostrar lo degradante y nunca lo edificante. Pero este es el momento que nos toca vivir y como toda locura mediática, pronto se olvidará.
Ya surgirá otro hecho más atractivo para los medios y esta manera de festejar de San Patricio pasarán al olvido.
¿Si tuviera que definir con un solo concepto el objetivo de su gestión, cual sería?
Trabajar en equipo con todas las instituciones. Tal vez algo difícil, pero no imposible.
José Brendan Wallace y el Campo
A nivel nacional, ¿cuales son las perspectivas que usted desde su posición como Presidente de la Federación tiene con respecto al momento que vive nuestro país?
Como hombre del interior veo que la situación general del país no mejora. Por el contrario. Creo que las autoridades nacionales no alcanzan a vislumbrar que cuanto más se castiga al productor, peor le va al trabajador. Hoy existe incertidumbre sobre lo que vendrá. Nadie sabe hacia adónde vamos. Creo que esa encerrona de las autoridades puede ser un mal que también afecta a instituciones como la nuestra, donde nos encerramos entre cuatro paredes y no vemos (tal vez sin quererlo) lo que sucede afuera. Y lo que sucede afuera, es tanto o igual que lo que se sufre adentro, y esa situación se puede revertir si nos abrimos a dialogar entre todos y a “trabajar en equipo”.
¿Se siente el impacto económico tras el conflicto campo-gobierno en Venado Tuerto y en el interior?
Totalmente. Como dije en mi respuesta anterior, se castigó tanto al campo mediante retenciones desmedidas, que hoy el hombre de campo no se anima a endeudarse y se conforma con lo que tiene y evita adquirir nuevos implementos por temor a ver comprometidas sus reservas. Entonces, si el campo no gasta, el comerciante no vende y cierra sus puertas. Si bien en Venado Tuerto todavía no se percibe un cierre masivo de comercios, sí se nota un cambio de locales. Todos buscan alquileres más baratos y se mudan a calles fuera del micro centro para evitar el cierre definitivo.